Llega el día, 2 de Octubre, Calella, en el Maresme. Todo preparado, 8:30 salen los pros, tras ellos a intervalos de 5 minutos salimos los grupos de edad, 8:55, nos toca de 40 a 45años, al agua, tras los primeros 500m me noto mal, no avanzo, cansado, no puede ser con lo que queda, me tranquilizo, venga suave, esto es muy largo, como la vida misma, tras los 1900m, me siento mejor, salgo del agua, 1h 32’ 33’’ para los 3800m, me voy para la T1, sacarse el neopreno, casco, dorsal, gafas, geles y a por la bici.
Ahora es la mía, a disfrutar de la cabra. Pero, ¡no puede ser! glúteo derecho contracturado, ala, tranquilo, suave 10 Km, recuperando poco a poco, sufriendo, cada vez mejor, ya me puedo acoplar, venga a gozar, consigo llegar a una media de 34Km/h sobre el kilometro 120, luego aire de cara, bajo la media a 33Km/h. Con 5h 34’ 02’’ entro en la T2, fuera casco, vaselina, zapatillas y ya no queda nada, un maratón.
Empiezo con mucho tiento, sin pasarme con las pulsaciones, el calor aprieta, tengo sensaciones para todos los gustos, eso sí, en ningún momento se me pasa por la cabeza la idea de abandonar, me alimento, me hidrato, me refresco. Al finalizar la tercera vuelta al circuito soy consciente de que esto está hecho, la última vuelta incluso aprieto e incremento el ritmo, voy de menos a más, los últimos 50 metros son para disfrutar de los aplausos, ponerse curioso, en la medida de lo posible, para la foto y por fin cruzar la meta, 4h 10’ 38’’ en la maratón, un total de 11h 28’ 34’’, en el puesto 372 de 950 triatletas que comenzaron la aventura y de 821 que concluyeron la prueba.
El resultado ha sido increíble y muy por encima de mis expectativas, pero lo mejor de todo fue cruzar la meta y pensar al instante cual va a ser el siguiente, ya os contaré. |